El miércoles 20 de Diciembre, el nudo La Patria del Sinthoma, realizó su tercera convocatoria con la idea de conversar sobre los avances, perspectivas y proyectos para el próximo año.  Les presentamos breves textos que reflejan los puntos vivos que enriquecieron el debate .

¿En nombre de qué tomamos la palabra? (Cristina Martínez de Bocca)
A partir de 2017, la EOL es otra. Es como la transformación topológica que produce un análisis: no se puede volver atrás, se pretenda o no, se sepa o no. Es una manera nueva de vivir la pulsión, subjetivar la diferencia con el sinthoma : algo debe cambiar en la pulsión porque ésta es horror al “Otro falta”.
La “Red política lacaniana mundial…constituye una extensión de las escuelas a nivel de la opinión”. (1). Me detengo en esta palabra porque lleva a la pregunta ineludible hoy : ¿en nombre de qué hablamos los psicoanalistas en el campo de la política?. Es también por un análisis que constatamos la diferencia entre la opinión vertida en la perspectiva del síntoma y fantasma, que nos deja encerrados a cada uno en su mundo y la opinión que surge de la desidentificación al síntoma con la correlativa reducción de la distancia entre el enunciado y la enunciación. Opinión anclada en el sinthoma de cada uno, que no separa del otro, uno por uno. Maneras de llevar la voz, en los dos sentidos, para tener la chance de sostener “un discurso que anima a cada uno a producir su singularidad”.(2)
Tenemos “el derecho imprescriptible a ser débiles”. (3) Pero también podemos elegir hablar y actuar cuestionándolo. La última enseñanza de Lacan nos dice que el efecto de lo Simbólico sobre el parletre es de debilidad. Un análisis es la oportunidad de ser un poco menos débiles, encarnar la chifladura del sinthoma para que la opinión de cada cual en el lugar donde vive, resuene en la vía de un “reanudamiento con el Otro” (4) “lo más difícil”, un paso más del cinismo del goce. Una opinión soportada en la voz que “no se distancie de quien la pronuncie”. (5) Y ahí la Escuela está profundamente implicada.

1-Miller J.A. Campo Freudiano Año cero- 11 de junio de 2017
2-Laurent E. Principios rectores del acto analítico.
3-Miller J.A. La lettre on line numero 42.
4- Laurent E. III Coloquio de la Orientación Lacaniana. Pag 61.C. O.L.Edit.Grama
5-Miller J.A Cada uno en su mundo.Todo el mundo es loco.p.332.Edit Paidós.

 

“Puntos- nudo” (Gisela Smania)
Retomo aquí algunas líneas desprendidas de lo conversado en Córdoba, en el marco del nudo “La patria del sinthoma”. Mi interés apuntó especialmente a la relación, al litoral que se dibuja entre la Escuela y ZADIG.
Tal como lo sostuvo Miquel Bassols en la Conversación de la EOL del 1 de diciembre, ZADIG se constituye como una red de nudos, en cuyo entramado se delinea también un vacío, “y es en este vacío donde habita el pase mismo”. Comenzamos de a poco a captar qué borde político se entrama entre los nudos, como matiz novedoso de “extensión a nivel de la opinión de la Escuela”, y el vacío fundamental que la anima, su relación a lo más puro del psicoanálisis. Con este dibujo de nudos y vacío, lo que queda definitivamente claro es que, cuando sostenemos que de lo que hoy se trata es de la incidencia del psicoanálisis en la política, debemos poder captar que no hay psicoanálisis sin psicoanalista y no hay psicoanalista sin Escuela.
Esto supone un lugar de absoluta responsabilidad para la Escuela, llamada a poder dar un paso más sobre lo que conocíamos hasta el momento, referido al carácter de la extensión del Campo Freudiano. Y este paso de la Escuela se traduce –entiendo- no sólo en el hecho de que sepamos constituir desde nuestra base de operaciones las distintas estrategias a la hora de conversar con otros y participar del ámbito público. La Escuela debe poder jugar más que nunca su papel de referencia para la formación del analista, porque es de dicha formación de la que penden los efectos de resonancia, el sostenimiento de una voz, de un decir y de un lazo. Sin estos chispeantes despojos de la experiencia analítica, llevados en la enunciación de cada quien, no hay incidencia posible.
La formación analítica, siempre a constatar, lleva entonces consigo la apuesta de que el decir y los lazos estén lo suficientemente desprendidos del peso pasional de las identificaciones. Este tratamiento de las identificaciones, lejos de debilitar, eleva la potencia enunciativa y afina a su manera un deseo de incidencia singular, no neutral. Lo interesante del asunto es que ese elemento no neutral, no encuentra su apoyatura en los ecos del Otro ni en los sentidos que se propagan, sino que se escribe precisamente allí donde éstos han pegado cierta retirada. Cabe bien aquí la distinción -que pusimos a discusión- entre opinión, interpretación y acto.
Es Lacan quien se vale en su Autocomentario, un brevísimo texto de 1973, de la expresión “puntos-nudo”, y lo hace al situar una vez más su tesis del pase, definiéndolo como “ese momento en que uno entra al discurso analítico”. Lacan anhela, imagina al analista haciéndose escuchar en esos “puntos de precipitación que harían que el discurso analítico tuviese finalmente sus frutos”. ¿Cuáles son esos puntos-nudo hoy? ¿Cómo podemos definirlos, en ese doble movimiento, es decir, entre las “situaciones enunciativas” que podemos generar en la ciudad y lo que retorna como efecto al corazón de la experiencia de Escuela y a la propia comunidad analítica?

 

El cuento del Cuco (Gloria Sensi)
Jacques-Alain Miller, en su Conferencia del 13 de mayo de 2017 expone su proyecto que hace extensivo a la AMP, “ahora, Jam 2 se consagra a hacer existir el psicoanálisis en el campo político”. Allí propone a los psicoanalistas que se hagan presentes en la política del lugar en donde viven. Indica que el meollo del asunto es el Estado de Derecho, y presenta una pista traducida en pregunta: “¿Cuáles son los límites del Estado de Derecho?”
A partir de ello podemos avanzar de esta manera: Figuras como la democracia, que operan en algunos casos como factor de inclusión, de afirmación de igualdad y expansión de derechos, ¿pueden pasar a operar, en otros casos, como factores de exclusión? Así mismo: ¿es posible que la vulneración del Estado de Derecho se dé en democracia, no sería esto una paradoja? Pregunta que nos devuelve la necesidad de sopesar si podemos ubicar algunas nuevas formas de totalitarismo encubierto o recubierto por modelos legalizados y legitimados, pero que implican una usura de las formas básicas de la organización de una nación. Por ejemplo: vulneraciones amparadas en la democracia y con la bandera de la democracia o respaldadas en el mismo Estado de Derecho.
Ubicar las preguntas que anteceden, implica cuestionar las figuras del campo de la política a través de su uso. Señalar un detalle de suma importancia en la Conferencia que nombraba al inicio traerá luz al asunto, sobre todo en un pasaje inquietante, la apertura. El cuento del Cuco: “Quiero, niño, que no tengas miedo. Que no tengas miedo de mí, ya que te quiero despertar, que tengas miedo de los que te quieren dormido, debilitado y sumiso”.
Nos queda, avanzar, ubicando donde nos dormimos y donde nos despertamos en la tensión entre el campo de la política y el del psicoanálisis.

 

En la frontera, un refugio para la cultura (Mercedes Vargas)
El problema del sujeto en la cultura es que tiene su hogar siempre en otra parte, en un país extranjero (el campo del Otro) o, mejor dicho, que lo más íntimo de sí tiene la cara del otro. Ello en la medida en que el sujeto es un hecho de discurso, de la lengua, pero de una lengua que, incluso a los propios oídos, puede sonar a veces extraña, desconocida. Allí, en esa frontera entre sí mismo y Otro, en el carácter familiar-extraño que constituye la relación del sujeto con la lengua, el malestar en la cultura demuestra ser un territorio conflictivo que no cesa de no escriturarse. Sin embargo, es justamente allí, en ese litoral que abre y produce el carácter singularísimo e intraducible de cada lengua, que emerge la posibilidad misma de imaginar un refugio para la cultura. Entre lenguas cuya sonoridad evoca el carácter extranjero de nuestro ser en la cultura, se abre la pregunta por cómo inventar allí un lazo posible. Cómo alojar, hospedar, dar asilo, a la diferencia intraducible que no sólo la lengua propia produce sino también, aquella lengua otra que en mí resuena y cuyo carácter constitutivamente exiliado puede dar lugar a lo inédito con ello.

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Declaración del Consejo de la EOL

El Consejo Estatutario del EOL ha tomado conocimiento de un proyecto de decreto reglamentario de la Ley Nacional de Salud mental N° 26.657.

De su lectura se desprende un sentimiento de alarma y preocupación. Es por ello que queremos dejar sentada nuestra posición que es la de la Orientación lacaniana, la que siempre nos advierte de las diversas formas de ascenso de la segregación en el mundo contemporáneo.

En este sentido, centramos nuestra atención en algunos artículos de esta propuesta de reglamentación, que puede desembocar en una tendencia hacia la homogeneización y, por ende, a la segregación de las singularidades subjetivas.

Nos referimos, por un lado, a los artículos 5 y 7 en los cuales se relacionan estrechamente los diagnósticos y los tratamientos validados a prácticas “basadas en evidencia científica”, fórmula que, según Jacques-Alain Miller, no es otra cosa que un “océano de falsa ciencia”, aquél que justificaría el retorno al conductismo, la evaluación y los protocolos.

Por otro lado, al artículo 13 donde se plantea una regulación para la designación en los cargos de conducción y gestión de servicios en instituciones, subsumida en una referencia al artículo 40 de la Ley 17.132 de 1967 vigente durante el gobierno militar de Onganía. Esta referencia deja así abierta la puerta a un posible reflotamiento de lo consignado en el artículo 91 de dicha Ley, que reducía la acción del psicólogo a la de mero colaborador del médico psiquiatra.

En conclusión, se trata del modelo biomédico-tecnológico como perspectiva dominante. En este sentido, no obstante también consideramos que la Ley Nacional de Salud mental N° 26.657 por el acento puesto en los derechos humanos puede presentar desvíos que tienden a una judicialización de la práctica en desmedro de la clínica, entendemos que esta propuesta de reglamentación no solo no corrige dichos desvíos sino que tampoco garantiza los derechos individuales, base de la singularidad subjetiva.

El Consejo ya se ha pronunciado en otras ocasiones, por la vigencia de los Derechos Humanos y el Estado de Derecho entendidos también como garantía de los derechos individuales.

Así, entendemos que la Ley de Salud Mental, bajo esta reglamentación, al no garantizar estos principios, implícitamente atenta contra la ética del psicoanálisis.

Consejo Estatutario de la Escuela de la Orientación Lacaniana

Comunicado Red Zadig Argentina

Ante la inminente sanción de un decreto que modifica el decreto 603 / 2013 de la Ley de Salud Mental 26657 y que representa un retroceso en la concepción de la salud mental,-no solo para los pacientes sino también para los agentes que llevan adelante su tarea-, RED Zadig Argentina ,contando con el pleno apoyo del Consejo Estatutario de la Escuela de la Orientación Lacaniana, EOL, rechaza firmemente la posibilidad de que se sancione por decreto una ley y se dispone trabajar con todos los medios a su alcance para evitar su sanción y aplicación, al mismo tiempo que advierte al público sobre las graves consecuencias que derivarían de su aplicación.

14 de noviembre de 2017

Coordinadora Red Zadig de Argentina

 

¿Qué es la democracia hoy?

La red internacional ZADIG, impulsada por Jacques-Alain Miller en mayo de 2017, se propone la incidencia del psicoanálisis en el campo político. La Patria del Sinthoma -nombre del nudo con el que Córdoba se suma a la Red de Incidencia Política- celebró su primera actividad: una tertulia alrededor de la pregunta ¿Qué es la Democracia hoy?

 

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